Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado una operación militar de gran envergadura contra Irán, desencadenando explosiones en Teherán y otras ciudades iranís, y provocando una respuesta inmediata de misiles y drones por parte de la república islámica.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció los ataques desde su residencia en Palm Beach, Florida, ataviado con una gorra con las siglas USA. Calificó la campaña de «misión noble» destinada a «eliminar amenazas inminentes» y reconoció abiertamente que su país podría sufrir bajas. «Este régimen terrorista no puede tener nunca un arma atómica», declaró Trump, quien también ofreció a los líderes militares iraníes «inmunidad» si se rendían, o una «muerte segura» si no lo hacían.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu señaló que la operación busca «eliminar la amenaza existencial» que representa Irán, y fuentes de seguridad israelí indicaron que el operativo responde a la «aceleración» de la producción de misiles balísticos iraníes, advirtiendo que continuará «tanto tiempo como sea necesario».
Antecedentes inmediatos
Esta escalada no surgió de la nada. En junio de dos mil veinticinco, Israel e Irán ya se habían enfrentado en una guerra de doce días, desencadenada por un ataque israelí sin precedentes contra el alto mando militar iraní, instalaciones de misiles y sitios vinculados al programa nuclear de la república islámica. En aquella oportunidad, Estados Unidos se sumó a la operación el veintidós de junio, atacando tres sitios nucleares iraníes.
El veinticinco de febrero, ambas partes habían completado una tercera ronda de negociaciones bajo mediación omaní, en lo que fue considerado un último intento diplomático para evitar una guerra abierta. Sin embargo, las negociaciones no lograron frenar el desenlace militar. Trump había dado el diecinueve de febrero un ultimátum de diez a quince días para determinar si era posible un acuerdo o si recurriría a la fuerza.
Las tensiones se habían agudizado también en enero, cuando Irán reprimió violentamente protestas multitudinarias contra el poder de los ayatolás, y Trump amenazó con intervenir para «ayudar» al pueblo iraní. «La hora de su libertad está al alcance de la mano», dijo el mandatario en aquella ocasión, exhortando a los iranís a «tomar el control» de su gobierno.
Lo que ocurrió en el terreno
En Teherán, testigos reportaron al menos tres explosiones en el barrio Pasteur, donde se encuentran la residencia del guía supremo Alí Jamenei y la sede de la presidencia. Una columna de humo se elevaba sobre la zona, que quedó rodeada de un fuerte despliegue de seguridad con calles cortadas, según constató un periodista de la agencia AFP. Un empleado de oficina que habló bajo anonimato relató haber visto «dos misiles Tomahawk volando horizontalmente».
La agencia Fars informó de siete impactos de misiles en los distritos de Keshvardoost y Pasteur. Las comunicaciones colapsaron: las llamadas telefónicas dejaron de funcionar y la conexión a internet fue cortada, según confirmó la plataforma especializada NetBlocks.
Entre los objetivos declarados de la operación figuraban el propio Jamenei, quien ejerce el poder desde mil novecientos ochenta y nueve, y el presidente Masud Pezeshkian. La televisión estatal iraní se apresuró a asegurar que Pezeshkian se encontraba «sano y salvo».
En Jerusalén sonaron sirenas antiaéreas y se escucharon explosiones tras el lanzamiento de misiles desde territorio iraní hacia Israel. Un mensaje de emergencia fue enviado a los teléfonos celulares de la población urgiéndola a refugiarse. Los Guardianes de la Revolución confirmaron haber lanzado misiles y drones contra Israel y haber atacado bases estadounidenses en varios países de la región.
El conflicto rápidamente rebasó las fronteras de ambos países. Corresponsales de AFP reportaron explosiones en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Arabia Saudita y Baréin, donde un ataque con misiles impactó instalaciones de la Quinta Flota estadounidense. El Ministerio de Defensa emiratí confirmó la muerte de una civil por la caída de restos de misiles en Abu Dabi.
Los primeros fallecidos reportados en suelo iraní fueron veinticuatro estudiantes, víctimas de un ataque israelí que alcanzó una escuela en el sur del país, según informó un responsable local.
Irán, Israel, Irak, Siria y Catar cerraron sus espacios aéreos al tráfico civil, y numerosas aerolíneas anunciaron la suspensión de vuelos hacia la región.
Las voces políticas
Netanyahu se hizo eco del llamamiento de Trump a los iraníes, afirmando que había llegado el momento de «sacudirse el yugo de la tiranía». El ejército israelí aseguró que los ataques golpearon cientos de instalaciones militares y fueron el resultado de meses de planificación conjunta con Washington.
Desde el exilio en Estados Unidos, Reza Pahlavi, hijo del difunto Sha de Irán, publicó un vídeo en el que afirmó estar «muy cerca de la victoria» y expresó su deseo de estar «al lado» de los iranís «lo antes posible para que juntos podamos recuperar y reconstruir Irán», señalando estar listo para liderar una transición política en el país.
Trump, en su mensaje a los iranís, fue más contundente: «Vamos a destruir sus misiles y arrasar por completo su industria misilística. Quedará totalmente aniquilada, de nuevo. Vamos a aniquilar su marina».
La situación permanece en desarrollo, con el futuro de la región suspendido en la incertidumbre.

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