En un nuevo capítulo de la crónica inestabilidad política peruana, el Congreso de la República destituyó este martes 17 de febrero al presidente interino José Jerí con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, dejando al país sin mandatario a menos de dos meses de las elecciones generales del 12 de abril. Jerí, quien asumió el cargo en octubre de 2025 tras la vacancia de Dina Boluarte, apenas duró 130 días en el poder, convirtiéndose en el séptimo presidente removido en menos de una década.
La moción de censura, resultado de siete mociones unificadas, acusó a Jerí de inconducta funcional, falta de idoneidad y presuntas irregularidades graves. El detonante principal fue el "Chinagate", un escándalo revelado por medios locales que expuso reuniones semiclandestinas del mandatario con el empresario chino Zhihua Yang, vinculado a contratos estatales millonarios y al "Club de la Construcción chino". Imágenes lo mostraron ingresando encapuchado a un restaurante en San Borja sin registro oficial, lo que generó indignación pública y una investigación fiscal en curso.
A esto se sumaron cuestionamientos por ingresos tardíos al Palacio de Gobierno, un historial de denuncias archivadas –incluyendo una por agresión sexual que lo llevó a tratamiento psicológico– y comentarios sexistas en redes sociales. Sus explicaciones contradictorias no convencieron al pleno legislativo, que rechazó intentos de aplazar la votación para optar por una vacancia constitucional.
Tras la notificación oficial firmada por Fernando Rospigliosi, presidente encargado del Congreso, Jerí abandonó el Palacio de Gobierno y regresó a su escaño como congresista, donde podrá votar en la elección de su sucesor. Hoy miércoles 18 de febrero, a las 18:00 hora local, el Parlamento elegirá al nuevo presidente del Congreso, quien asumirá automáticamente la jefatura del Estado hasta el 28 de julio.
Cuatro candidatos compiten: María del Carmen Alva (Acción Popular), Héctor Acuña, José María Balcázar y Edgard Raymundo, con respaldo de diversas bancadas. Perú enfrenta así 24 horas sin presidente, agravando una crisis que ha visto ocho cambios de liderazgo desde 2016.
Esta destitución resalta la fragilidad institucional del país andino, donde el Congreso ha sido tanto árbitro como protagonista de la turbulencia política, a escasos meses de unos comicios que prometen definir su futuro.

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